Blogs de Antonio Boix

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía y Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

domingo, 24 de noviembre de 2013

La presidencia y el asesinato de John F. Kennedy (1961-1963).

Dosier: La presidencia y el asesinato de John F. Kennedy (1961-1963).
Kennedy, presidente en 1961-1963, fue el más joven y el primer católico en llegar al cargo. Instalado en la Casa Blanca con su glamurosa esposa, inició un nuevo Camelot, un tiempo en el que todo sueño bueno parecía posible.
Si ojeamos los resúmenes del significado de Kennedy para su país nos envían un poderoso mensaje: encarna el mito de una época en que había esperanza y optimismo en el futuro de EE UU, el país que lideraba la política, la economía, la ciencia, la cultura, la conquista del espacio o la defensa de las libertades en el mundo.
Tuvo errores graves: la invasión de la bahía de Cochinos en 1961 fue tal vez el peor porque empujó definitivamente a Cuba hacia los brazos de la URSS, pero más solapado y grave fue el inicio de la intervención en Vietnam del Sur.
Pero sus aciertos exceden con mucho sus deméritos: la política de derechos civiles de los negros, las primeras reformas sociales (aunque fue su sucesor Johnson quien realmente las hizo efectivas) o las negociaciones con la URSS para mejorar las relaciones entre las grandes potencias (de ellas llegaron con el tiempo los acuerdos para el desarme).
En conjunto, para una presidencia que duró poco más de dos años y medio, fue un magnífico balance.

Kennedy y sus esposa, con el gobernador de Texas, John Connally, en el asiento delantero, en la mañana del 22 de noviembre de 1963, tras su llegada al aeropuerto de Dallas, poco antes del asesinato.

¿Quién le asesinó? Lee Harvey Oswald, sin duda. ¿Hubo otros implicados? No directos, con casi toda seguridad. ¿E indirectos? Sí, tanto por acción como por omisión.
Por acción, todos los que empujaron ideológicamente a Oswald, desde los rusos y cubanos que le denostaban hasta los extremistas ultranacionalistas que le odiaban y temían incluso más que los anteriores.
Por omisión, los servicios secretos del FMI y la CIA que nunca pusieron en común sus numerosos datos sobre Oswald, lo que hubiera llevado a su detención preventiva. Como escribió el director del FBI en un memorándum secreto: “fue un caso de flagrante incompetencia”. El tiempo nos ha dado otros ejemplos semejantes, el peor sin duda fue el atentado del 11-S, que hubiera evitado fácilmente una razonable coordinación entre los servicios de información. ¿Conspiración entonces? Sí, solo si se entiende como tal la conspiración de los incompetentes que no se enteran hasta que todo ha pasado.
Fuentes.
Internet.
Documentales.
Matar a Kennedy (2013), interpretado por Rob Lowe, el film-documental no ofrece conspiraciones sino que se centra en los errores de coordinación para prevenir el atentado. Altares, Guillermo. Camelot sin conspiraciones. “El País” (17-XI-2013) 61.
Películas.
JFK (1991), de Oliver Stone, con Kevin Costner, Tommy Lee Jones, Gary Oldman, Joe Pesci, Jack Lemmon, Walter Matthau, Donald Sutherland, Sissy Spacek, Edward Asner. [http://es.wikipedia.org/wiki/JFK:_caso_abierto]
Libros.
Dallek, Robert. An Unfinished Life: John F. Kennedy, 1917-1963. Morland Dynasty Pub. Nueva York. 2004. 843 pp. Una obra de referencia.
Dallek, Robert. Camelot’s Court: Inside the Kennedy White House. Harper Pub. Nueva York. 2013. 512 pp.
Matthews, Chris. Jack Kennedy: Elusive Hero. Simon & Schuster. Nueva York. 2010. 496 pp.
Schlesinger, Arthur J. A Thousand Days: John F. Kennedy in the White House. Mariner Books. Nueva York. 2002. 1.120 pp. Memorias de un estrecho consejero del president.
Shenon, Philip. JFK. Caso Abierto. La historia secreta del asesinato de Kennedy. Debate. Madrid. 2013. 752 pp. El periodista de “The New York Times” revela en su libro unos importantes secretos y mentiras sobre el magnicidio, como una trama mexicana-cubana. Reseña de Fernández-Santos, Elsa. JFK: la herida abierta. “El País” (10-XI-2013) 52.
Talbot, David. Brothers: The Hidden History of the Kennedy Years. Free Press. Nueva York. 2008. 496 pp. La historia de los dos hermanos Kennedy en la Casa Blanca.
Talbot, David. La conspiración. Crítica. Barcelona. 2008. 640 pp. Incide en las fuerzas oscuras del hecho.
Artículos.
Birnbaum, Norman. Los otros discursos de Kennedy. “El País” (16-VIII-2013) 27. Los discursos de Kennedy en 1963 que anunciaban el fin de la Guerra Fría.
López, David. JFK. “El País” Semanal 1.934 (20-X-2013) 82-90. Reportaje con fotos y entrevistas. El 22 de noviembre se cumplirá el 50 aniversario del asesinato de Kennedy en 1963.
Nye, Joseph S. Otro punto de vista sobre JFK. “El País” (20-XI-2013) 27-28.
Monge, Yolanda. La catarsis de Dallas, antigua ciudad del odio. “El País” (20-XI-2013) 7. La ciudad es ahora demócrata y tolerante, al revés que hace 50 años.
Caño, Antonio. Obama reaviva la antorcha de Kennedy. “El País” (21-XI-2013) 4-5.
Monge, Yolanda. La invención de Camelot. “El País” (21-XI-2013) 4-5. Cómo nació la comparación de la presidencia de Kennedy con la mítica Camelot.
Caño, Antonio. EE UU evoca la edad de oro de Kennedy. “El País” (23-XI-2013) 2. Un resumen del significado de Kennedy.

Monge, Yolanda. Dallas se reconcilia con su pasado. “El País” (23-XI-2013) 3.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El desastre del Prestige, un naufragio contaminante en Galicia (2002).

Dosier: El desastre del Prestige, un naufragio contaminante en Galicia (2002).



El editorial Otro naufragio [“El País” (14-XI-2013)] explica:
‹‹El Estado no logrará ni un euro de los más de 4.000 millones que había requerido para cubrir responsabilidades por el caso Prestige, al no encontrarse a los culpables del naufragio y del vertido sufrido; tampoco pagará nada, porque la decisión de alejar el barco herido no fue imprudente, según la sentencia de la Audiencia de A Coruña. Incapaz de hallar culpable alguno, el tribunal se limita a imponer una corta pena al capitán, Apóstolos Mangouras, por haber tardado en aceptar ser remolcado tras dar la alarma, sin trascendencia respecto a las indemnizaciones.
Llama la atención la enorme desproporción entre los medios empleados —10 años de investigación, 9 meses de juicio— y el resultado alcanzado. “Solo se han probado aspectos adjetivos de lo ocurrido, pero no los sustanciales desde la perspectiva del Derecho Penal”, argumenta el tribunal. Y se explica: se podrían haber investigado mejor algunos extremos, pero “no se ha hecho”; un análisis pericial integral del pecio tendría un coste “inasumible”; y “nadie” sabe con exactitud las causas de lo ocurrido.
Los jueces también ignoran cuál era el destino del petrolero —escriben que podía ser el puerto de Singapur u “otro asiático”—; y el oficial Ireneo Maloto “no ha sido enjuiciado y sigue en situación de rebeldía, pese a facilitarse a la policía datos relativamente fiables sobre su paradero”, por razones que no aclaran. En fin, de la liberación en el océano de 63.000 toneladas de fuel tampoco tiene culpa alguna el Gobierno de la época, cuyo director general de la Marina Mercante, José Luis López-Sors, hizo bien en mandar el buque averiado a alta mar, en lugar de traerlo a la costa, según los jueces.
Es evidente que este resultado trae causa, en gran parte, de haber residenciado la investigación en un pequeño juzgado, el de Corcubión, que se vio enfrentado al hundimiento de un petrolero abanderado en las Bahamas, con dueño y operadores logísticos liberianos, asegurador británico, certificado estadounidense y fletado por la firma Crown Resources, de “dudosas” funciones, según el tribunal. Y que, pese a tratarse de un transporte marítimo muy en precario, contaba con todos los permisos burocráticos para hacerlo.
La lección de este resultado judicial —que es recurrible— es que España carece de fuerza para exigir responsabilidades a los que realizan actividades peligrosas para el medio ambiente. La compañía BP tuvo que declararse culpable del vertido en el golfo de México frente a la Administración estadounidense; y el tribunal francés que juzgó el naufragio del petrolero Erika, que contaminó 400 kilómetros de costa, condenó a los responsables de la consiguiente marea negra. Sin embargo, el tribunal del Prestige no encuentra culpables de ensuciar 2.980 kilómetros de litoral. Queda en evidencia que solo los contribuyentes han sufragado la recuperación de la costa y que, en este caso, el que contamina no paga, porque la justicia no averigua de quién se trata.››

Fuentes.
Internet.

Artículos.
Obelleiro, Paola. La catástrofe sin culpables. “El País” (14-XI-2013) 10-11. No hay castigo para al desastre del Prestige, el buque que naufragó en 2002 y vertió 63.000 tm de fuel sobre 2.000 km de litoral español.
Rivas, Manuel. El ‘Prestige’ se hundió porque quiso. “El País” (14-XI-2013) 10. Una ácida crítica a la sentencia.
Vizoso, Sonia. Las absoluciones dejan sin pagar una factura de 4.328 millones en daños. “El País” (14-XI-2013) 11.
Gómez, Lluís. Se fueron los científicos, queda el chapapote. “El País” (14-XI-2013) 12-13.
Reinero, David. El PP considera que el fallo es un aval a su ‘correcta y adecuada’ gestión. “El País” (14-XI-2013) 14.
Redacción (editorial). Otro naufragio. “El País” (14-XI-2013) 30.
Obelleiro, Paola. Los afectados franceses del ‘Prestige’ se movilizan para demandar a España. “El País” (15-XI-2013) 16.
Obelleiro, Paola. La Audiencia pide ahora que se reclame a la firma que avaló al buque tras rechazar juzgarla. “El País” (15-XI-2013) 16.
Pérez, F. J. El Supremo cierra el ‘caso Prestige’ y condena al capitán. “El País” (27-I-2016) 22.