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miércoles, 16 de mayo de 2018

El filósofo y economista alemán Karl Marx (1818-1883).

El filósofo y economista alemán Karl Marx (1818-1883).

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Marx y el materialismo dialéctico.
En 1848, poco antes de estallar la revolución, dos alemanes emigrados en París, Marx y Engels, publicaron un folleto titulado Manifiesto Comunista, en el que exponían los principios de una nueva teoría socialista:
· La lucha de clases es el motor de la Historia.
· El proletariado debe organizarse para acabar con la bur­guesía.
En contraposición a los socialismos utópicos, al marxismo se le llamará socialismo científico, porque parte de una reali­dad económica y social concreta para establecer después unas leyes y unas reglas de conducta y acción.
Para Marx la economía es el fundamento de la Historia y la sociedad se articula en función de las relaciones de produc­ción (materialismo histórico).
Marx considera que la acumulación de capital permite la repro­ducción del sistema de producción capi­talista, de resultas de la plusvalía producida por los trabaja­dores y apropiada y no consumida por los capitalistas. La “acu­mulación originaria” inicia la destrucción de las relaciones sociales del modo de producción feudal y precede y asegura el paso al capitalismo.
Los hombres no viven ni actúan aisla­dos, sino forman­do grupos sociales diferentes, que siempre se han enfrentado y han luchas entre sí (lucha de clases). De la lucha entre proleta­riado y burguesía debe salir la destrucción del sistema ca­pita­lista y la conquista del Estado por parte del prole­tariado. El capita­lismo que­dará desmontado cuando desapa­rezca la propiedad privada de los medios de producción. Entonces desaparecerán las clases sociales, todos los hombres serán iguales y ya no habrá más lucha de clases. Esto se conseguirá mediante una etapa pre­via de dictadura del proletariado y cuan­do esto esté consegui­do, el Estado podrá desaparecer.

Sus teorías se aplican incluso a la estética: Morpurgo-Tagliabue (La estética contemporánea, 1971) nos explica que ya Marx se preguntaba que si el arte es un fenómeno social, ¿cómo puede seguir siendo válido después de la desaparición de su sociedad? La respuesta es que el arte posee una cierta autonomía respecto a la sociedad, pues desarrolla una dinámica propia.

Las consecuencias del marxismo.
El mar­xismo alcanzó gran difusión entre el proletariado euro­peo y llegó por primera vez al poder en Rusia, mediante la re­volución de 1917. La I Asociación Internacional de Trabajado­res fue la organización que lo difundió.

Por otro lado, la vertiente reformista del movimiento obre­ro, reuniendo las tesis de los socialistas utópicos (sobre todo los car­tistas) y del marxismo, y con la acción de los par­tidos obreros (laborista en Gran Breta­ña, socialdemócrata en Alemania y Aus­tria) y del sin­dicalismo, con­siguió importantes mejoras, sobre todo desde que la amenaza revolucionaria conven­ció a los bur­gueses de que ha­bía que hacer concesiones. Mejora­ron los sala­rios, los seguros sociales, dis­minuyeron las horas de tra­bajo, etc.

La vertiente económica.
El socialismo científico es iniciado por Marx ( auxiliado por Engels), que explica la evolución del capitalismo en base a las propias fuerzas internas del sistema. Abre camino a una serie de economistas socialistas posteriores (en especial la escuela austramarxista), que seguirán las ideas marxistas y desarrollarán una teoría económica sobre el imperialismo, pero esto ya es a principios del siglo XX, con Hobson, Hilferding, Lenin, Bujarin, Luxemburgo.
Marx distingue dos categorías de valor-trabajo:
-Valor de uso: definido por su utilidad.
-Valor de cambio: definido por el tiempo necesario socialmente para producirlo.
Hay una sola mercancía cuyo valor de uso es superior al de cambio: el trabajo. Esto es porque el empresario se queda con la diferencia entre el valor de uso y de cambio: la plusvalía.
Marx da un lugar central en su pensamiento al concepto de plusvalía, en un doble sentido: por un lado, significa el trabajo hecho por los proletarios y apropiado por los capitalistas, y, por el otro, el excedente total del sistema. Es, pues, la categoría fundamental del modo de producción capitalista, al ser el origen de la acumulación de capital.
Respecto a la teoría de la plusvalía como valor trabajo (primer sentido), Marx intentaba salvar el problema de la existencia de sectores con capitales fijos distintos, lo cual hace que no haya correspondencia entre las cantidades de trabajo y los precios.
De la plusvalía (segundo sentido) depende la acumulación de capital, y de esta la demanda de fuerza de trabajo y la aplicación de técnicas que ahorran trabajo para mantener la tasa de plusvalía.

Explica los procesos de crecimiento y de crisis por las contradicciones entre la creciente capacidad productiva y el más reducido crecimiento del consumo proletario o entre los que poseen bienes de producción y los que no los poseen.

Conclusión.
Sus facetas de filósofo, historiador y economista le llevaron a una sistematización original y revolucionaria, que le convirtieron en padre ideológico del socialismo y el comunismo. La teoría del materialismo dialéctico ofreció una poderosa herramienta intelectual para el análisis de la realidad aplicada a la historia, al revelar la importancia de las estructuras materiales de la sociedad para la comprensión de las superestructuras ideológicas de cada época, de modo que el hombre y su conciencia serán el resultado de su interacción con el mundo.

La actualidad de Marx.
Manuel Rodríguez Rivero en Estatuas la ‘marx’ de vivas. 1. Rojeces [“El País” Babelia 1.381 (12-V-2018)] comenta la actualidad de las publicaciones sobre Marx y en especial la biografía de Gareth Stedman Jones:
‹‹¡Los doscientos de Marx y nosotros con estos pelos neoliberales! Mientras en Tréveris, patria chica de uno de los judíos más célebres del XIX (incluido Freud), erigen la estatua de cinco toneladas (regalada por los chinos) del padre espiritual de todos los marxistas (aunque él insistía en que nunca lo había sido), los descendientes “del Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes” se siguen preguntando qué Marx es Marx. ¿Es el “humanista radical” de los Manuscritos de 1844 que tanto recelo despertaron en la ortodoxia soviética cuando fueron descubiertos en 1932?; ¿el periodista comprometido del "Rheinische Zeitung"?; ¿el filósofo de la totalidad que acabó de perfilar Engels tras la muerte del amigo al que mantuvo económicamente?; ¿el teórico de los socialdemócratas que brindaban por la guerra en 1914?; ¿el maestro de Lenin y Stalin, el referente teórico de Pol Pot? ¿Qué queda de Marx hoy? ¿Vuelve el marxismo, como temen conspicuos banqueros nada sospechosos de rojerío, a cuenta de la frenética automatización que (también) se traduce en pérdida de trabajos y estancamiento de los salarios? ¿Qué hay de marxista en la vía china de Xi Jinping —mano de obra domesticada y satisfecha, crecimiento económico estratosférico, y desaforado consumo capitalista—, en la ensimismada unanimidad de los súbditos de Kim Jong-un, en las magancerías políticas de Nicolás Maduro, en el ultranacionalismo de la CUP? ¿Hay un solo Marx que evoluciona a través de las catastróficas derrotas de las causas que sostuvo (1848, 1871) o hay un Marx “antimarxista”, como opinaba Althusser a propósito de los Manuscritos? Karl Marx, ilusión y grandeza (Taurus), del historiador de las ideas Gareth Stedman Jones (discípulo del marxista E. P. Thomson, y miembro durante un tiempo del consejo editorial de New Left Review), trata en su imponente biografía de descifrar al hombre más que al marxismo, algo muy de agradecer. Como su más moderado colega estadounidense Jonathan Sperber en su Karl Marx (Galaxia Gutenberg), subtitulada muy intencionadamente “una vida del siglo XIX”, Stedman Jones se ha beneficiado de fuentes poco transitadas (o deliberadamente ignoradas) por biógrafos y hagiógrafos anteriores. Como, por ejemplo, el “Fragmento sobre las máquinas”, garabateado (en 1858) en un cuaderno de notas, y olvidado durante mucho tiempo, en el que se muestra un Marx visionario que apunta a la posibilidad de que en un futuro las máquinas hicieran la mayoría del trabajo, por lo que el capitalismo —basado en la plusvalía “arrancada” a los trabajadores— no sobreviviría a la entonces superflua mano de obra humana: aquí tenemos a otro Marx, sin duda cercano. Stedman Jones nos presenta, en mayor medida que Sperber, un Marx inmerso en la historia cultural de su tiempo, un pensador y un revolucionario (no hay que olvidarlo) que se adelantó a explicar no solo lo dinámico y transformador del capitalismo, sino también lo destructivo y lo inhumano. Por cierto, si algún improbable lector/a de esta columna apaisada quiere hacerse una idea de los muchos Marx que hay en Marx sin necesidad de sumergirse en los 72 volúmenes hasta ahora publicados de las Marx-En­gels-Werke, les recomiendo vivamente la muy asequible antología editada por Constantino Bértolo Karl Marx: Llamando a las puertas de la revolución (Penguin Clásicos). Y para terminar: sí, es cierto; en nombre de Marx se han cometido muchos crímenes, de los que él no es responsable. Como tampoco, mutatis mutandis, es razonable responsabilizar a Cristo de los que se han cometido en el suyo.››

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FUENTES.

Películas.

                                     Tráiler español. Dos minutos.
El joven Karl Marx (2017). Alemania. 118 minutos. Dirección: Raoul Peck. Intérpretes: August Diehl. Stefan Konarske y Vicky Kneps. Reseña (cinematográfica) de Costa, Jordi. La revolución de las ideas. “El País” (19-I-2018). Es una película con combates dialécticos en el lugar de las escenas de acción. / Reseña (histórica) de Rendueles, César. ‘El joven Karl Marx’ en el Halcón Milenario. “El País” (28-I-2018).

Libros de Marx. Ediciones recientes.
Marx, Karl. Llamando a las puertas de la revolución. Trad. e introd. de Constantino Bértolo. Debolsillo. 2017. 929 pp. Compilación de ensayos.
Marx, Karl. El capital. Trad. de Pedro Scarón. Siglo XXI. 2017 (revisión de 1ª trad. en español en 1975, 8 vs.). 3 vs. 2.776 pp.

Libros de otros.
Jappe, Anselm. Las aventuras de la mercancía. Trad. de Diego L. Sanromán. Pepitas de Calabaza. 2016. 304 pp.
Stedman Jones, Gareth. Karl Marx. Ilusión y grandeza. Trad. de Jaime Collyer. Taurus. 2018. 887 pp. El catedrático de Historia de las Ideas de la Universidad de Londres publica una biografía de referencia. Reseña de Rojo, José Andrés. Crónica de la ilusión comunista. “El País” (5-IV-2018). / Cervera, César. Gareth Stedman Jones. ‘Karl Marx no hubiera aceptado la interpretación que se ha hecho de su obra’. “ABC” (5-IV-2018). / Rodríguez Rivero, Manuel. Estatuas la ‘marx’ de vivas. 1. Rojeces. “El País” Babelia 1.381 (12-V-2018). / Elorza, Antonio. Buscando a Marx desesperadamente. “El País” Babelia 1.381 (12-V-2018).

Artículos de otros.
Rendueles, César. Todos los Marx que hay en Marx. “El País” Babelia 1.351 (14-X-2017). Renovado interés por el pensador alemán, con nuevos ensayos y reediciones, como efecto de la Gran Recesión iniciada en 2008.

lunes, 30 de abril de 2018

España. Dosier: Los desahucios.

Dosier: Los desahucios.

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El principal problema de decenas de miles de familias españolas que sufren la crisis económica iniciada en 2007, es la figura jurídica del desahucio, que priva a los propietarios morosos de su vivienda para devolverla a los prestatarios, casi todos ellos bancos. Una amenaza que pende sobre cientos de miles de familias más. Los suicidios se cuentan por decenas, personas a las que han quebrantado su capacidad de soportar la miseria o el miedo a caer en ella.

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La presión popular, encauzada en su mayor parte en la asociación PAH, ha sido muy intensa desde 2012 a favor de cambiar la actual ley, muy desfavorable para los deudores. Una iniciativa legislativa popular respaldada por un millón y medio de firmas ha llegado a las Cortes, con el apoyo tardío, pero apoyo al fin, de los partidos de izquierda, desde el PSOE a Podemos-IU. 

Gráfico de la evolución de los desahucios en España en 2008-2011.


El comentarista político y económico XavierVidal-Folch, en Impedir o evitar los desahucios [“El País” (4-IV-2013)] presenta los peligros de unas medidas poco meditadas y propone una soluciones ponderadas que afronten el meollo del problema sin causar otros a la larga peores:
‹‹Hay dos maneras de acabar con la tragedia de los desahucios. Una es impedirlos. La otra, evitarlos. Y quizá puedan combinarse.
La tragedia humana es hiriente. Los suicidios de deudores al filo del desalojo se han parado momentáneamente, gracias a la alarma social, a la movilización cívica y a la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que permite a los jueces detener los procesos si median acusaciones de cláusulas abusivas. Pero ahí están, para vergüenza de todos nosotros. De todos.
Las cifras, aunque fueron invisibles, son espeluznantes: 391.032 desahucios en el quinquenio 2008-2012 (a tercer trimestre). Los que están en trámite son 198.000. Claro que suman todo tipo de evicciones, desde viviendas a despachos o garajes. En todo caso, muchas son de hogares familiares: el 88% de los créditos hipotecarios a la vivienda se concentra en las primeras residencias.
La manera de impedir por la brava los desahucios es la dación en pago que propone la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)  que tiene como portavoz a Ada Colau. No pretende la posibilidad de entrega del hogar como pago de la hipoteca con carácter universal, contra lo que se dice, sino en el caso de primera residencia.
La propuesta tiene una ventaja: es clara, radical, y suministraría un alivio inmediato a muchos ciudadanos. Y en cierto sentido, es proporcionada, pues el error del excesivo endeudamiento cometido por la familia es el envés del error de la entidad de crédito que se lo concedió, a veces con fórceps. No ha habido en la historia un boom inmobiliario sin la complicidad de un sistema bancario que lo financiase. Ningún Poncio puede lavarse las manos, todos los Pilatos deberán aportar algo a la solución.
El impacto negativo de esta fórmula, que con demasiada rapidez descarta el Gobierno, es triple. Toda medida retroactiva provoca inseguridad jurídica, aunque pueda alegarse fuerza mayor y la legislación vecina.
Además, encarecería las hipotecas futuras, pues los bancos las concederían a cambio de muchas más garantías y a tipos más altos que cubrieran el susto de que les devolviesen el ladrillo: eso dificultaría el acceso a la vivienda de los menos instalados, lo que quizá conviene desde el punto de vista de la responsabilidad individual y colectiva, —así como fomentar el alquiler—, pero no sería un logro social del que enorgullecerse.
Y estropearía las cuentas de la banca, lo que interesa poco a la ciudadanía, si acaba pagando sus platos rotos. ¿Cuánto las estropearía? Hasta ahora la banca ha estimado el roto en unos 4.000 millones de euros. Si sólo es eso, no debería haber problema para encontrarlos, incluso queda un amplio remanente del rescate bancario que, negociando con la UE, quizá podría usarse. Juega en favor de un perjuicio limitado la tendencia de las familias a sacrificarlo todo, antes que impagar la hipoteca. Y en consecuencia, la muy modesta morosidad de la vivienda: el 3,49 del total de los créditos, apenas un tercio de la mora total.
Pero la cifra de pérdidas podría aumentar: el paro dispara la mora, y a ésta hay que añadirle los pisos ya adjudicados a la banca. En un escenario adverso, la auditoría de Oliver Wyman del 28 de septiembre preveía un 5,5% de pérdidas. Y se deteriorarían las cédulas hipotecarias que empaquetan esos créditos, que totalizan 425.000 millones.
 Por eso, una dación en pago con carácter muy amplio para todos los casos de vulnerabilidad y riesgo de exclusión que impida buena parte de los desahucios, podría completarse con otra fórmula, que los evite. Y que permita que las familias sigan viviendo en sus casas y los bancos no se hundan.
La aplicó Franklin Delano Roosevelt el 13 de junio de 1933, a los dos meses de estrenar presidencia, y a los cuatro años de la Gran Depresión. Montó la HOLC (Home Owner's Loan Corporation), organismo público que compró a los bancos posiciones acreedoras en las hipotecas, a cambio de bonos. Y desde esas posiciones reestructuró la deuda de las familias caídas en el desempleo y asfixiadas por la crisis: dio quitas; amplió plazos desde los habituales cinco años hasta 20; y bajó tipos de interés, una operación que salvó a 25 millones de familias, por 4.750 millones de euros, el 8,4% del PIB de EE UU. Redujo “sustancialmente” el número de desahucios, el de suspensiones de pagos individuales, y el esfuerzo del pago de la hipoteca. La historia de esta iniciativa la encontrarán en Dealing with household debt, el capítulo 3 del World Economic Outlook publicado por el FMI el pasado abril. ¿La copiamos?››


El editorial Inquilinos desahuciados [“El País” (20-IV-2018)] resume el problema y sugiere directrices para solucionarlo:
‹‹Un mercado de alquiler vigoroso es condición necesaria para frenar burbujas inmobiliarias como la que llevó a la gravísima recesión española reciente. Pero no basta con observar cómo aumentan sin cesar los precios de los alquileres —según sean las tasaciones y las localizaciones, entre el 9% y el 18% en 2017— para dar por hecho que el mercado funciona sin distorsiones. En los últimos 18 meses se advierte un desequilibrio que debería ser corregido con la acción conjunta del Gobierno y los Ayuntamientos. El número de desahucios atribuidos a impagos del alquiler aumentan de forma preocupante, al tiempo que disminuyen los causados por impago de hipotecas.
Muchos propietarios de las viviendas están aplicando con rigor la Ley de Arrendamientos Urbanos de 2013. Inician un proceso de desahucio al primer impago, en espera de nuevos inquilinos que paguen mensualidades más elevadas. Los efectos moderadores de un mercado de alquiler se producen no sólo porque ofrecen una opción distinta de la propiedad, sino porque ofrecen una vivienda estable a quienes la necesitan para desarrollar o aspirar a un trabajo estable. Por eso son admirables los sistemas de alquiler en Reino Unido o los países nórdicos: comprometen al propietario por largos periodos de tiempo, muy superiores a los tres años que reconoce la ley española.
Si la propiedad es cara e inaccesible y también se disparan los alquileres, el mercado de la vivienda tiene un grave problema social. Pero la ampliación legal de la duración mínima de los contratos de alquiler y la renovación automática que proponen algunos partidos no resuelven el problema, puesto que tienden a retraer la oferta. Es necesario explorar otras fórmulas. Por ejemplo, que los Ayuntamientos hagan censos de viviendas alquilables e incentiven fórmulas contractuales más largas para el inquilino y más seguras para los propietarios.››

                             Desahucios en España (2014). Documental.. 49 minutos.

FUENTES.
Noticias.
Cañas, Gabriela. Terminen con una ley injusta. “El País” (12-XI-2012) 38. Exige una revisión de la ley de desahucios.

Cué, C. E.; Noceda, M.Á. El PSOE presiona al Gobierno para cambiar la legislación hipotecaria. “El País” (14-XI-2012) 8-9. Y artículos de AA.VV. sobre el derecho comparado en Europa sobre los desahucios.
Cué, Carlos E. Freno muy limitado a los desahucios. “El País” (16-XI-2012) 10-11.
García de Blas, Elsa. Los jueces destapan la ‘arbitrariedad’ del decreto de Rajoy sobre desahucios. “El País” (17-XI-2012) 12.
Blanchar, C.; Morán, C. Los afectados critican que el decreto excluye a la mayoría de las familias. “El País” (17-XI-2012) 13.
Irujo, José María. Batalla contra los abusos de una ley. “El País” Domingo (18-XI-2012) 2-4. La lucha popular contra la ley hipotecaria que regula los desahucios.
Morán, Carmen; Nogueira, Charo. La vida entre tabiques de cartón. “El País” (22-XII-2012) 34-35.
Elola, Joseba. El sistema de desahucios encara una recta final. “El País” (10-II-2013) 24. El martes se vota en el Congreso una iniciativa legislativa popular respaldada por 1.400.000 firmas.
Blanchar, Clara. Ada Colau / Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). ‘Si el PP desoye un millón de firmas, en España no hay democracia’. “El País” (11-II-2013) 21.
Díez, Anabel. El PP da marcha atrás y accede a debatir la iniciativa popular sobre desahucios. “El País” (13-II-2013) 14.
Doncel, Luis; Ceberio, Mónica. Varapalo de la UE a la ley hipotecaria. “El País” (15-III-2013) 20-21.
Sosa, María; Pareja, Pol; Tejedor, Esther. La ley que hipoteca el pasado. “El País” (28-III-2013) 18.
Díez, Anabel. El PP no cederá en la dación en pago ni ‘ahora ni en el trámite de la ley’. “El País” (28-III-2013) 18.
Lucio, Lourdes. Andalucía expropiará pisos a los bancos para impedir desahucios. “El País” (10-IV-2013) 14.
De Barrón, Iñigo. Un desahucio cada 15 minutos. “El País” (12-IV-2013) 10-11.
Cué, Carlos E.; Lucio, Lourdes. Los desahucios desatan una batalla política entre el Gobierno y el PSOE. “El País” (13-IV-2013) 12.
Elola, Joseba. Los jueces se coordinan ante el desahucio. “El País” (14-IV-2013) 13.
Blanchar, Clara. La dación tampoco es un chollo. “El País” (15-IV-2013) 14.
Díez, Anabel. El PP aprueba solo la ley de desahucios tras intentar atraer a otros grupos. “El País” (19-IV-2013) 14-15.
Andreu, Jerónimo. Mucho ruido y pocas casas. “El País” (21-IV-2013) 17.
Elola, Joseba. Anatomía de un decreto limitado. “El País” (28-IV-2013) 20-21.
Álvarez, Pilar. El problema de la vivienda persiste pese al freno a los nuevos desahucios. “El País” (20-X-2013) 24.
Blanchar, Clara. Mil y once dramas menos. “El País” Domingo (23-II-2014) 2-4. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) cumple cinco años, en los que ha logrado parar más de un millar de desahucios.
Hernández, J. A. 184 desahucios al día en 2013. “El País” (29-III-2014) 19. Un total de 67.189 desalojos.
Romero, Álvaro. Más desahucios pese a la nueva ley. “El País” (20-V-2014) 23. En 2013 hubo más de 50.000 desahucios de vivienda, un 11% más que en 2012. La ley reduce los acuerdos y las daciones en pago.
Jiménez, Miguel; Sérvulo González, Jesús. Hacienda suprime el castigo fiscal a los afectados por la dación en pago. “El País” (23-VI-2014) 21.
Pérez-Lanzac, Carmen. El tribunal de la UE también considera abusiva la reforma de la ley hipotecaria. “El País” (18-VII-2014) 16.
Delgado, Cristina. La banca acepta 2.124 daciones en pago por el ‘código antidesahucios’. “El País” (29-VII-2014) 23. Un 9% de las familias cancela con su casa la deuda y un 27% la reestructura.
Morán, Carmen. Cero desahucios: tres modelos que funcionan. “El País” (15-VII-2015) 17. Los casos de Castilla y León, Terrassa y Fuenlabrada.
Vallespín, Ivanna. Terrassa gana la primera sentencia contra un banco por un piso vacío. “El País” (22-VII-2015) 22.
García, Jesús. Los jueces deniegan desahucios a bancos que vendieron las hipotecas a fondos de inversión. “El País” (8-II-2016) 33.
López Letón, S. Desahucios exprés que no funcionan. “El País” Negocios 1.587 (3-IV-2016). Los procesos se retrasan durante meses y los arrendadores pierden dinero.
Salvatierra, Javier. La subida del precio de la vivienda en alquiler eleva los desahucios. “El País” (15-IV-2018).

Opiniones.

Editorial. La fuerza de la razón. “El País” (13-XI-2012) 30. Exige una revisión de la ley de desahucios.
Editorial. Desahucios bajo tutela. “El País” (15-III-2013) 42.
Editorial. Una ley contestada. “El País” (19-IV-2013) 36.
Editorial. Inquilinos desahuciados. “El País” (20-IV-2018).

Elorza, Antonio. Desahucios. “El País” (17-XI-2012) 13.

Sartorius, Nicolás. Desahucios. “El País” (29-VI-2015) 12. Los desahucios injustos vulneran los derechos constitucionales.

Valls, Francesc. Desahucios exprés. “El País” (29-IV-2018). Critica que se proteja a los propietarios pero no a los carecen de una vivienda.

Vidal-Folch, Xavier. Impedir o evitar los desahucios. “El País” (4-IV-2013) 23. Un interesante artículo con propuestas eficaces y prudentes para aliviar el problema.
Vidal-Folch, X. Banqueros y desahuciados. “El País” (6-II-2017). Crítica a los excesos de la banca española en el asunto de los desahucios y las garantías hipotecarias.

domingo, 15 de abril de 2018

España. Dosier: La libertad de expresión y los delitos relacionados.


España. Dosier: La libertad de expresión y los delitos relacionados.

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¿Qué es la Libertad de expresión? Cuatro minutos.

Josep Ramoneda resume en Defender la libertad de expresión [“El País” (14-IV-2018)]:

‹‹(…) hablamos de libertad de expresión. Las libertades nunca están garantizadas. En Europa las habíamos dado por adquiridas y las sensibilidades se habían adormecido en los años previos a la crisis de 2008, en que arraigó una peligrosa cultura de la indiferencia. La crisis de gobernanza de las democracias liberales está haciendo emerger las peores caras de la pax europea.
Derechos fundamentales como la libertad de expresión están amenazados en un momento en que las aceleraciones del proceso de globalización han provocado un repliegue sobre los espacios nacionales. Último episodio: la victoria del autoritarismo ultranacionalista de Orbán en Hungría. Las instituciones europeas han venido tolerando la violación permanente de los principios de la Unión por parte de las autoridades húngaras y la derecha europea (el grupo popular del parlamento en el que se encuadra el PP) ha acogido el triunfo de su colega con entusiasmo.
El desconcierto de las clases medias, sumidas en el pánico después del descalabro sufrido con la gran recesión, está siendo territorio fértil para un giro autoritario. Y unos gobiernos en manifiesta pérdida de poder (y de confianza) por su incapacidad para poner límites a unos mercados globalizados, han encontrado en la emigración (convertida en chivo expiatorio) y en el terrorismo argumentos para exhibir músculo, especulando con el miedo, un arma política extraordinaria por su capacidad de propagarse y de paralizar a la ciudadanía. Y así hemos asistido a increíbles endurecimientos de las legislaciones penales, tarea en la que España ocupa un lugar destacado especialmente desde que gobierna el PP y su icónica ley mordaza. Una ley con aplicación de perímetro variable en función de cuál es el enemigo oficial del momento.
La libertad de expresión es un derecho fundamental que tiene que ser protegido por las leyes, pero es una ciudadanía activa, capaz de aceptar el conflicto como algo natural y la palabra como forma de afrontarlo, la que más puede hacer para defenderla. En este contexto, un incidente parlamentario menor adquiere relevancia. Tras una interpelación del diputado Carles Campuzano, el ministro Rafael Catalá le espetó: “Tiene usted mucha suerte porque puede venir a esta Cámara con ese ofensivo lazo amarillo que quiere decir que en España hay presos políticos”. Que en España hay presos políticos es una opinión tan susceptible de ser defendida y criticada como la contraria. El derecho fundamental a la libertad de expresión que legitima a cualquier ciudadano a llevar un lazo amarillo es presentado por el ministro de Justicia como una generosa concesión: un gesto de tolerancia con los equivocados. Y lo acompaña con el signo de la amenaza: tiene usted mucha suerte. La suerte siempre puede torcerse. Catalá debería saber que la libertad de expresión es un derecho, no una concesión.
En estos tiempos en que los cuerpos de la seguridad del Estado van a la caza de delitos de odio en las redes y algunas instituciones y creencias pretenden situarse por encima del bien y del mal, protegidas penalmente de la crítica, uno siente cierta nostalgia de la tradición americana. La Primera Enmienda constitucional de los Estados Unidos establece sin ambages que el Congreso no podrá hacer ninguna ley que limite la libertad de expresión, la de prensa, y el derecho a la asamblea pacífica de las personas.
Todo tiene sus límites, la libertad de expresión también: la libertad del otro. Y es verdad que un sistema como el americano puede dejar desprotegidos a aquellos sectores más vulnerables que tienen poco acceso a los espacios de comunicación y creación de opinión. Pero es por la acción política, por la vitalidad democrática de una sociedad, que hay que defender a estas personas y no con las prohibiciones, que además, por lo general, buscan la protección de quienes no tienen nada de vulnerables: desde las altas instituciones hasta los aparatos represivos del Estado.
No hay democracia sin palabra libre. Negar la palabra al otro no suma, enfrenta. Y esto vale para toda forma de coacción, ya sea desde la legalidad o fuera de ella. Pero en este país la libertad de expresión sigue siendo entendida como una generosa concesión susceptible de ser retirada. Y la proliferación de tipos penales basados en la subjetividad y en la presunción y no en hechos, la cercena y agranda las fracturas. Por eso hay que defenderla.››


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FUENTES.
Noticias
Vizoso, Sonia. Un Código Penal con pecado de blasfemia. “El País” (20-II-2018). Perdura una norma heredada del franquismo.
Pérez, F. J. El Supremo absuelve a la tuitera que hizo chistes sobre el asesinato de Carrero. “El País” (2-III-2018).
Pérez, F. J. ‘El derecho penal no puede prohibir el odio, no puede castigar al ciudadano que odia’. “El País” (2-III-2018). Hay unos límites amplios para la libertad de expresión.
Pérez, F. J. Nueva condena por enaltecimiento al rapero Pablo Hasel. “El País” (3-III-2018). Insultó, injurió y calumnió a la Corona, la Guardia Civil…
Ayuso, Silvia. Estrasburgo sentencia que quemar retratos del Rey es una forma de liberta de expresión. “El País” (14-III-2018). El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (incluido un juez español) condena a España.
Gálvez, J. J. Amnistía acusa al Gobierno de reprimir las opiniones en Internet. “El País” (14-III-2018).

Opiniones.
Elorza, Antonio. Estrasburgo. “El País” (21-III-2018). Las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos son proclives a condenar a España.

Laporta, Francisco J. La respuesta es el silencio. “El País” (16-III-2018). Las penas no sirven para frenar los discursos nauseabundos en las redes. Lo mejor es responder con el silencio.

Ramoneda, Josep. Defender la libertad de expresión. “El País” (14-IV-2018).

jueves, 12 de abril de 2018

Dosier: El control de las armas químicas en la guerra de Siria.

Dosier: El control de las armas químicas en la guerra de Siria.

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La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ en español, OPCW en inglés) ha participado desde 2013 en el control de las armas químicas en el conflicto sirio, tras recibir denuncias internacionales por el uso de este armamento por el Gobierno sirio, que a su vez ha respondido acusando a los rebeldes y a los países que lo arman. Nuevos ataques en septiembre de 2017 y abril de 2018 han vuelto a poner de manifiesto la necesidad de un compromiso mundial más eficaz contra su uso.

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Víctimas del ataque químico en Duma el 7 de abril de 2018.

El editorial Obstruccionismo ruso [“El País” (17-IV-2018)] critica que Rusia dificulte el control por la OPAQ en Siria:
‹‹Desde que se produjo el ataque con armas químicas en la ciudad siria de Duma el pasado 7 de abril, Moscú ha estado negando la implicación del régimen sirio en la acción que causó decenas de muertos, entre ellos numerosas mujeres y niños. De hecho, medios rusos han ido más lejos y han estado repitiendo sistemáticamente la tesis de que se trata de un montaje de la oposición que combate la dictadura de Bachar el Asad. Han asegurado, por ejemplo, que los niños que aparecían con convulsiones en realidad temblaban de frío porque los tenían desnudos.
Siguiendo esta línea de argumentación, resulta sorprendente que ahora tanto Rusia como Siria hayan negado el acceso a Duma a los inspectores enviados a Siria por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Alegan “asuntos de seguridad que todavía hay que resolver”. Los inspectores llegaron a Damasco el sábado y desde entonces están listos para comenzar inmediatamente su labor.
En su momento, la UE exigió inspectores sobre el terreno que aclararan los hechos antes de pronunciarse sobre posibles sanciones o acciones militares. Y con posterioridad al bombardeo de objetivos en Siria, realizado en la madrugada del pasado sábado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, los ministros de Exteriores de los 28 han preferido, en aras del consenso, “entender” antes que respaldar sin fisuras la operación militar aliada.
La UE tiene razón al señalar que las acciones militares, para ser eficaces, deben ir acompañadas de iniciativas diplomáticas. Rusia, que apoya a El Asad, se ha comprometido en varias ocasiones a lograr el desmantelamiento de los arsenales químicos sirios. Pero el dictador sirio ha hecho caso omiso. Europa debe presionar a Rusia, incluso con sanciones, para que Siria permita el acceso a los inspectores a Duma y para que desmantele definitivamente los arsenales de armas químicas utilizadas por las tropas de Damasco.››

FUENTES.
Noticias.
Alandete, David. La misión más difícil y peligrosa. “El País” (12-X-2013) 4. La misión de la OPAQ en Siria.
Alandete, D. Los inspectores avanzan en la destrucción de los arsenales químicos de El Asad. “El País” (18-X-2013) 5.
Ferrer, Isabel. El mundo destruye el arsenal químico sirio. “El País” (11-I-2014) 2-3.
Ferrer, I. La diplomática que mueve los hilos. “El País” (11-I-2014) 3. La holandesa Sigrid Kaag dirige el operativo.
Ferrer, I. Agua y sosa cáustica para la paz. “El País” (11-I-2014) 3. Cómo se destruirán las armas químicas.
Ferrer, I. El régimen de Siria completa la entrega de todas las armas químicas que declaró. “El País” (24-VI-2014) 4.
Sanz, Juan Carlos. La ONU achaca al régimen sirio el ataque químico que mató a 83 personas. “El País” (7-IX-2017).
Sanz, J. C. Un equipo internacional investigará el ataque químico. “El País” (11-IV-2018). El bombardeo con gas sarín de Duma el 7 de abril de 2018 mató al menos a 60 civiles e hirió a cientos.
Bassets, L. Macron afirma tener pruebas de que Damasco lanzó el ataque químico. “El País” (13-IV-2018).
Martínez Ahrens, J. El Pentágono señala el riesgo de ‘una escalada sin control’. “El País” (13-IV-2018).
Gutiérrez, Óscar. Una represalia, muchas atrocidades. “El País” (15-IV-2018).
Sanz, J. C. Siria y Rusia frenan el acceso de los inspectores al lugar del ataque químico. “El País” (17-IV-2018).
Abellán, L. La UE ofrece un apoyo cauto a la operación contra el régimen de El Asad. “El País” (17-IV-2018).
Bassets, M. La oposición francesa critica al Gobierno por los bombardeos. “El País” (17-IV-2018).
Guimón, P. May defiende ante el Parlamento la legalidad de la acción. “El País” (17-IV-2018).



Opiniones.
Editorial. Obstruccionismo ruso. “El País” (17-IV-2018). Rusia dificulta el control por la OPAQ en Siria.

Palacio, V. Ni es multilateralismo, ni hay estrategia. “El País” (17-IV-2018).


jueves, 29 de marzo de 2018

Dosier: Rusia y el asesinato de disidentes y exespías en el exterior.


Dosier: Rusia y el asesinato de disidentes y exespías en el exterior.



Affaire Skripal : du poison sur la porte d'entrée (29-III-2018). Euronews. Un minuto. Un vídeo en francés sobre la investigación del atentado químico contra Skripal y su hija.

El editorial Londres responde a Moscú [“El País” (15-III-2018)] explica que el Gobierno de May decreta la suspensión de los contactos diplomáticos al más alto nivel con Rusia como respuesta a los atentados con armas químicas de origen ruso en territorio británico:

‹‹El atentado con armas químicas contra el exespía ruso Serguéi Skripal ha desencadenado una gravísima crisis diplomática entre Reino Unido y Rusia. En la acción, ocurrida en Salisbury, fueron envenenadas también la hija de la víctima y otras 21 personas.
El ataque se produjo hace 11 días y el Gobierno británico, prudentemente, prefirió entonces no hacer ninguna atribución precipitada. Esperó a la identificación del agente tóxico que dejó a Skripal postrado en un hospital y en estado crítico. Identificado el gas nervioso como Novichok, desarrollado por la Unión Soviética y, en teoría, destruido posteriormente, Londres pidió a Rusia explicaciones, obteniendo solo amenazas y desmentidos sin credibilidad.
La reacción de Londres ha sido contundente y tiene un importante calado político. Ha considerado el atentado como “un uso ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso contra el Reino Unido”. Es decir: un ataque directo. El Gobierno de Theresa May ha anunciado además una batería de represalias entre las que destaca la expulsión de 23 diplomáticos rusos de suelo británico. Se trata de la mayor expulsión de representantes rusos desde la caída de la Unión Soviética. Además, May ha decretado la suspensión de los contactos diplomáticos al más alto nivel así como la cancelación de la visita de Sergei Lavrov, ministro de exteriores ruso.
Rusia, que el próximo domingo celebra elecciones presidenciales, se ha limitado a repetir el argumento exculpatorio empleado anteriormente, por ejemplo, tras el asesinato del exespía Alexander Litvinenko en 2006: Reino Unido debe presentar pruebas. Pero en vez de colaborar en la investigación, Rusia ejecuta una agresiva defensa verbal. Con acierto, May ha apuntado dos hipótesis. O bien el Gobierno ruso es responsable directo del ataque o bien ha perdido el control de un arsenal químico ilegal. Sea cual fuera, las dos apuntarían a la responsabilidad de Moscú.››


FUENTES.
Guimón, P. Otro ‘caso Litvinenko’ conmociona a Reino Unido. “El País” (6-III-2018). El espía ruso Serguéi Skripal y su hija, refugiados en Londres después de que el primero revelase secretos del espionaje ruso en Occidente, son envenenados con un ‘agente nervioso’.
Guimón, P. La conexión española del espía envenenado. “El País” (11-III-2018). La historia de Skripal.
Guimón, P. May señala a Rusia como responsable del envenenamiento del espía. “El País” (13-III-2018).
Guimón, P. La policía antiterrorista investiga la muerte de un exiliado ruso en Londres. “El País” (14-III-2018). Fallece Nikolai Glushkov, socio de ya fallecido magnate Berezovski.
Bonet, P. Moscú exige a Reino Unido que pruebe que envenenó al exespía. “El País” (14-III-2018).
Tubella, O. Londres expulsa a 23 diplomáticos rusos en una dura escalada de tensión. “El País” (15-III-2018).
Bonet, P. Hipótesis para una tragedia. “El País” (15-III-2018).
Editorial. Londres responde a Moscú. “El País” (15-III-2018).
Guimón, P. La policía investiga como asesinato la muerte en Londres del exiliado ruso Glushkov. “El País” (17-III-2018).
Fernández, Rodrigo. Moscú expulsa a 23 diplomáticos británicos y cierra un centro cultural. “El País” (18-III-2018).
Bonet, P. Rusia exige participar en las pesquisas sobre el espía envenenado. “El País” (22-III-2018).
Abellán, L.; Mars, A. Occidente se moviliza para castigar a Rusia por el ataque químico. “El País” (27-III-2018). Expulsiones de diplomáticos rusos como respuesta a los atentados.

Dosier: El ‘caso Máster de Cifuentes’.

Dosier: El ‘caso Máster de Cifuentes’.

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La acusación a Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, de haber falsificado su expediente universitario respecto a un máster, ha puesto en picota a la política madrileña, en un caso confuso, en el que falta aparentemente la mayor parte de la documentación.

Cristina Cifuentes anuncia una querella criminal contra los periodistas de eldiario.es (27-III-2018). Agencia EFE. Dos minutos.

La respuesta del periodista Escolar, de eldiario.es (28-III-2018). Cuatro minutos.

El editorial Dimitir es la salida. [“El País” (6-IV-2018)] resume los hechos y aconseja que la presidenta dimita:
‹‹Cristina Cifuentes se ha parapetado, según todo parece indicar, en una mentira para mantener su puesto al frente de la Comunidad de Madrid. Quizá ella no falseó ninguna firma y ningún documento para demostrar que sí cursó y superó un máster de posgrado en una universidad pública, pero el miércoles, en la Asamblea madrileña y ante los electores, proclamó con altanería que el título que figuraba en su currículo académico era “perfectamente real y legal”. Una profesora, la presidenta del supuesto tribunal que la examinó, ha reconocido que no firmó el acta. Hubo, por tanto, un delito de falsificación de documento público que la fiscalía ahora evaluará. Si ella no falsificó nada, Cifuentes tendrá al menos que explicar de dónde sacó el acta que tan orgullosa exhibió y por qué estaba tan segura de su legalidad.
Pero llegados a este punto la palabra de Cifuentes tendrá muy poco valor. Ella misma ha destruido su credibilidad defendiendo que cursó un máster al que no acudió y del que nunca ha sido capaz de explicitar día y hora de presentación en sesión pública su trabajo de fin de máster. Este escándalo involucra gravemente a la Universidad Rey Juan Carlos, pero su rector ha tomado la iniciativa para buscar responsabilidades e imponer la pulcritud interna a partir de ahora frente a una líder política arrogante que quizá participó en el amaño y ha basado su defensa en el contrataque y la mentira. Dimitir es su única salida airosa para minimizar los daños que ha infligido a la política en general y a su partido, que mañana inicia una importante convención nacional en Sevilla.
En caso de numantina resistencia, la pelota estaría en el tejado de Ciudadanos, el partido que apoya con sus votos a la líder popular. El pacto de legislatura suscrito con la presidenta madrileña incluye tolerancia cero hacia los políticos involucrados en escándalos de corrupción. Este es el caso. Se ha cometido un presunto delito que solo beneficiaba a la versión de Cifuentes y esta ha demostrado su catadura moral y política.
Puede que a un año de las elecciones autonómicas Ciudadanos sopese razones electorales legítimas, pero conformarse con la situación a la espera de un mejor momento pondrá gravemente en cuestión su ideario reformista de regeneración política. Durante esta legislatura se ha entendido bien con los socialistas y Podemos para poner en marcha diversos proyectos. Ahora, y a pesar de ser el partido menos numeroso en la Asamblea, está obligado a facilitar el relevo.››

FUENTES.
Internet.

Noticias.
Silió, E.; Sánchez, E.; Álvarez, P. Cifuentes intenta rebatir una acusación de falsificación de las notas de su máster. “El País” (22-III-2018).
Álvarez, P.; Silió, E. Un campus cercado por el plagio. “El País” (22-III-2018). La universidad Rey Juan Carlos, cercana al PP, no fue investigada por la presidenta regional por las acusaciones de plagio de su exrector hace un año, alegando su autonomía.
Álvarez, P.; Silió, E. La Rey Juan Carlos investiga el máster de Cifuentes tras haberla respaldado. “El País” (23-III-2018).
Sánchez, E. ‘Si cae la presidenta no aguantamos más’. “El País” (23-III-2018).
Sanmartín, Olga S. El 'caso Cifuentes' revela el fiasco de los másteres. “El Mundo” (25-III-2018).
Álvarez, P.; Silió, E. Los cabos sueltos del ‘caso Cifuentes’. “El País” (26-III-2018).
Silió, E.; Díez, A. Rajoy apoya a Cifuentes, que no aclara las dudas sobre su máster. “El País” (27-III-2018).
Díez, A.; Mateo, J. J. El futuro de Cifuentes, en el aire tras el caso del máster. “El País” (31-III-2018).
Sánchez, E.; Marcos, J. Cifuentes no aclara las dudas y se parapeta detrás de la Universidad. “El País” (5-IV-2018).
Marcos, J.; Gálvez,  J. J. El PSOE presiona con una moción de censura para dejar en evidencia a Rivera. “El País” (5-IV-2018).
Álvarez, P.; Silió, E. Los interrogantes sin resolver por la presidenta. “El País” (5-IV-2018).
Marcos, J.; Sánchez, E. Ángel Gabilondo. ‘Cifuentes lucha por sobrevivir y es mejor que lo deje ya’. “El País” (6-IV-2018).
Marcos, J.; Gálvez,  J. J. Podemos no pone condiciones a la moción para forzar el apoyo de Rivera. “El País” (6-IV-2018).
Álvarez, P.; Silió, E. Una de las profesoras del máster de Cifuentes admite que no firmó el acta. “El País” (6-IV-2018).
Álvarez, P. La Universidad desmonta el relato de Cifuentes sobre su máster. “El País” (7-IV-2018).
Silió, E. El escándalo rompe el ‘statu quo’ del rector con sus antecesores. “El País” (7-IV-2018).
Redacción. Las 12 horas que cercaron a la presidenta. “El País” (7-IV-2018).
Mateo, J. J. El PP se plantea ya que Cifuentes no vuelva a ser candidata en 2019. “El País” (7-IV-2018).
Gálvez, J. J. Ignacio Aguado. / Portavoz de Ciudadanos. ‘Nos agarremos a conjeturas, indicios o contradicciones’. “El País” (7-IV-2018).
Mateo, J. J.; Gálvez, J. J. El pulso entre el PP y Ciudadanos condiciona el futuro de Cifuentes. “El País” (8-IV-2018).
Domínguez, Í. La universidad como chiringuito. “El País” (8-IV-2018). La Universidad Rey Juan Carlos sufre como feudo del PP una politización extrema, que afecta a sus 1.400 profesores y 40.000 alumnos.
Domínguez, Í.; Álvarez, P. La Rey Juan Carlos investiga también un máster de Pablo Casado. “El País” (10-IV-2018).
Redacción. Ciudadanos da tres semanas al PP para que deje caer a la presidenta Cristina Cifuentes. “El País” (10-IV-2018).
Domínguez, Í.; Álvarez, P. Casado logró convalidar 18 de las 22 asignaturas del máster que aprobó. “El País” (11-IV-2018).
Álvarez, P. Dimite una responsable de la universidad al sentirse ‘engañada’. “El País” (11-IV-2018). Tres docentes denuncian actas falsas en asignaturas de Cifuentes.
Redacción. Los ‘otros’ profesores de Cifuentes. “El País” (11-IV-2018). Preocupación por el desprestigio que el caso les acarrea.
Ortega, P.; Ceberio, M. Una profesora del máster de Cifuentes niega ante la policía haberla evaluado. “El País” (12-IV-2018).
Álvarez, P. Los rectores constatan ‘graves irregularidades’ en el título. “El País” (12-IV-2018).
Díez, A.; Casqueiro, J.; Mateo, J. J. Rajoy toma las riendas del ‘caso Cifuentes’ con el objetivo de no perder Madrid. “El País” (12-IV-2018).
Sevillano, E. G.; Domínguez, Í. Pablo Casado infló su currículum en universidades de Estados Unidos. “El País” (13-IV-2018).
Mateo, J. J.; Casqueiro, J. Rajoy intenta frenar la división en el PP y sostiene po ahora a Cifuentes. “El País” (14-IV-2018).
Álvarez, P. Álvarez Conde o el poder absoluto desde la cátedra. “El País” (14-IV-2018).
Jabois, Manuel. El hundimiento de Cristina Cifuentes. “El País” (15-IV-2018).
Domínguez, Íñigo. El increíble máster de Pablo Casado. “El País” (15-IV-2018).
Sánchez, E. Cifuentes se niega a dimitir y considera saldada la crisis tras renunciar al máster. “El País” (18-IV-2018).
Álvarez, P. Las lagunas y contradicciones de una versión ya cuestionada. “El País” (18-IV-2018).
Mateo, J. J. Cospedal se la juega con la presidenta. “El País” (18-IV-2018).
Redacción. Albert Rivera: ‘La carta es su confesión’. “El País” (18-IV-2018).
Mateo, J. J. Dirigentes del PP critican la gestión interna del ‘caso Cifuentes’. “El País” (19-IV-2018).
Sevillano, E. G. El supermercado de títulos del catedrático Álvarez Conde. “El País” (23-IV-2018). Sospechas sobre los convenios del Instituto de Derecho Público con academias privadas para dar cursos externos y ajenos al Derecho a cambio de un canon.
Marcos, J.; Sánchez, E. La guerra sucia en el PP de Madrid precipita la caída de Cifuentes. “El País” (26-IV-2018). Cifuentes dimite al revelarse un vídeo sobre un hurto en 2011 en un supermercado.
Mateo, J. J. El PP teme que el impacto de la crisis madrileña se traslade a toda España. “El País” (26-IV-2018).
Álvarez, P. Tocada por un máster falso, hundida por un vídeo viejo. “El País” (26-IV-2018).
Agencias. Un juzgado de Madrid investiga la posible falsedad en el máster de Cifuentes e imputa a su director. “El Mundo” (27-IV-2018).
López-Fonseca, Ó. Pérez, F. J. Una juez imputa por falsedad al director del máster de la expresidenta. “El País” (28-IV-2018).
Mateo, J. J. Cifuentes claudica y deja la presidencia del PP de Madrid. “El País” (28-IV-2018).
Mateo, J. J. El PP ensaya con Casado para solucionar la crisis de Madrid. “El País” (29-IV-2018).
Casqueiro, J. Los 35 días que acabaron con Cifuentes. “El País” (29-IV-2018).
Redacción. Imputadas la profesora que firmó el acta de Cifuentes y la funcionaria que alteró la nota. “El País” (4-V-2018).

Ceberio, M. Cifuentes, imputada por falsedad documental en el caso del máster. “El País” (12-V-2018).

Opiniones.

Amón, Rubén. Una barbacoa en el velatorio. “El País” (7-IV-2018).
Amón, R. Cuatro salidas a un laberinto letal. “El País” (8-IV-2018).
Amón, R. Un verso suelto en caída libre. “El País” (26-IV-2018).

Editorial. Cifuentes no convence. “El País” (5-IV-2018).
Editorial. Dimitir es la salida. “El País” (6-IV-2018).
Editorial. Cifuentes, tarde y mal. “El País” (26-IV-2018). Una dimisión tardía.

León, Sandra. La culpa, el credo y el máster. “El País” (11-IV-2018).

León Gros, Teodoro. ¿Era tan difícil hacerlo mejor? “El País” (7-IV-2018).

López, Cayetano. Lo legal y lo correcto. “El País” (18-IV-2018).

Torreblanca, J. I. También robó el título. “El País” (26-IV-2018).

Urrea, Mariola. Ya lo dijo Pío. “El País” (26-IV-2018). La dimisión muestra el deterioro interno de algunos partidos.

Vallespín, Fernando. La presidenta y los ‘hechos alternativos’. “El País” (6-IV-2018).

Vallespín, F. Catarsis ético-pública. “El País” (27-IV-2018). Al final el voto acabará de purgar el escándalo.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Dosier: La inteligencia y los superdotados.

Dosier: La inteligencia y los superdotados.

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Howard Gardner, autor de Teoría de las inteligencias múltiples, sostiene que hay inteligencias intelectuales, lingüísticas, lógico-matemáticas, visual-espaciales… Por contra, otros psicólogos, de acuerdo al consenso general, entienden que hay una inteligencia general compuesta de distintas capacidades que están relacionadas.
Mensa, el club de superdotados, en 2018 con 2.300 miembros en España y 160.000 en el mundo, reúne a parte del 2% de la población con el CI superior a 130 puntos.

Fuentes.
Internet.

Libros.
Gardner, Howard. Teoría de las inteligencias múltiples. Hay inteligencias intelectuales, lingüísticas, lógico-matemáticas, visual-espaciales…
Garnica, Maite. ¿Cómo reconocer a un niño superdotado?
Sanz Chacón, Carmen. La maldición de la inteligencia. Por qué tantos superdotados acaban en el fracaso personal y profesional.
Siaud-Facchin, Jeanne. Demasiado inteligente para ser feliz. Las altas capacidades conllevan  en muchos casos dificultades emocionales e inadaptación.

Noticias.
Barbería, José Luis. Superdotados, el puzle de las altas capacidades. “El País” Semanal 2.165 (25-III-2018). [https://elpais.com/elpais/2018/03/16/eps]

Dosier: El proteccionismo comercial de Trump.

Dosier: El proteccionismo comercial de Trump.

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El editorial Muecas mercantilistas [“El País” Negocios 1.689 (18-III-2018)] critica la deriva proteccionista:

‹‹Después de más de un año de Gobierno, el mundo ya ha caído en la cuenta de que Donald Trump está en posesión de una concepción premoderna de la economía. La resurrección del mercantilismo operada por Trump es una anomalía comparable a que la sanidad en los países occidentales volviese a practicar el curanderismo como norma. Y no es que el proteccionismo estuviera erradicado antes de la era Trump, sino que se consideraba un mecanismo de reacción marginal, limitado, frente al progreso del comercio mundial y del multilateralismo. La política económica de Trump tiene un aire añejo, un poco pueril (sus consecuencias no lo son, desde luego), como volver a los juguetes de metal y a las cartas franqueadas. Esa puerilidad es peligrosa, aunque por el momento se manifieste más en amenazas que en daños considerables. Que llegarán, si sigue por este camino.
Este carácter rancio e infantil se manifiesta no sólo en la voluntad entusiasta de provocar guerras comerciales, sino también en el carácter simbólico y animista de sus decisiones. Sube los aranceles del acero (25%) y del aluminio (10%), quizá porque está jugando con el valor nostálgico de la industria del acero en el imaginario industrial estadounidense. De nuevo un guiño a los obreros blancos que se encuentran cómodos lamentando la invasión de inmigrantes y recuerdan la América perdida. El mensaje de los aranceles al acero y al aluminio está un poco por encima del nivel subliminal, pero, eso sí, en el grado de tosquedad requerido. Ni el acero ni el aluminio tienen una relevancia especial para la economía estadounidense, pero son motivo para demostrar que, frente a China, se están “haciendo cosas”.
Ante esta colección de muecas mercantilistas —el aluminio y el acero no son las únicas; Trump ya había vetado recientemente la compra de Qualcomm por el grupo Broadcom, de Singapur— importa mucho la calidad de las respuestas. China ha recurrido a la amenaza velada y Europa parece dispuesta a imponer aranceles a los vaqueros y al bourbon. Son reacciones obligadas, causadas por la sorpresa y el desaliento. Pero el mejor tratamiento posible a la infección proteccionista es mantener la confianza en el libre comercio mundial y resolver, en la medida de lo posible, los conflictos (o baladronadas) de Trump a través de los organismos multilaterales vigentes.
Hay varios motivos de peso para la moderación. Los asesores políticos de Trump, aunque sigan creyendo mágicamente en los aranceles, deben estar informados de que el proteccionismo daña el crecimiento y el empleo (de hecho, sólo los aranceles al acero y al aluminio le pueden costar a Estados Unidos unos 146.000 puestos de trabajo) y acaba produciendo rebrotes de la inflación. Al final de esa cadena de causas y efectos aparece la política monetaria como principal damnificada: Powell tendría que acelerar la retirada de estímulos monetarios, lo cual provocaría un grave desequilibrio financiero y daños inciertos, pero considerables, en la confianza de los mercados. No es muy verosímil hoy que Trump, más allá de su exhibicionismo complaciente, corra el riesgo de abrir una guerra económica global y se arriesgue a poner a todas las áreas económicas en situación de abierta hostilidad a Washington. Trump debe medir bien todos sus pasos, porque esto es exactamente lo que está a punto de suceder. En el BCE ya han expresado su malestar por lo que consideran una política deliberada de depreciación del dólar. La cuestión es ¿hasta qué extremos va a llevar Trump su gamberrismo económico?››


FUENTES.
Noticias. 
Pozzi, S. Trump elevará los aranceles al acero y al aluminio importado. “El País” (2-III-2018). Una tasa del 25% al acero y del 10% al aluminio.
Mars, A.; Fariza, I. Trump amenaza con aranceles sobre los coches de fabricación europea. “El País” (4-III-2018).
Martínez Ahrens, J. Los republicanos piden a la Casa Blanca que pare la guerra comercial. “El País” (6-III-2018).
Martínez Ahrens, J. La vuelta de Trump al nacionalismo económico desgarra la Casa Blanca. “El País” (8-III-2018). El consejero económico Gary Cohn dimite por su desacuerdo con el proteccionismo comercial de Trump.
Pérez, C. La UE anuncia represalias por los aranceles de EE UU. “El País” (8-III-2018).
Martínez Ahrens, J. Estados Unidos apela a la ‘seguridad nacional’ para abrir la guerra comercial. “El País” (9-III-2018).
Fontdeglòria, X. Pekín promete responder a Washington. “El País” (9-III-2018).
Martínez Ahrens, J. El hombre que fabrica las bombas para Trump. “El País” (9-III-2018). Peter Navarro, secretario de Comercio, es el ideólogo del proteccionismo de Trump.
Ferrer, Thiago. Tambores de acero para una guerra comercial. “El País” Negocios 1.689 (18-III-2018).
Martínez Ahrens, J.; Pérez, C. EE UU declara la guerra comercial a China y reduce su presión a Europa. “El País” (23-III-2018).
Abellán, L. Trump lleva su guerra comercial a los fabricantes europeos de automóviles. “El País” (2-IV-2018).
Fontdeglòria, X. China lanza su represalia por los aranceles de EE UU. “El País” (3-IV-2018).
Mars, A. Trump amenaza a China con imponer aranceles por otros 100.000 millones de dólares. “El País” (7-IV-2018).
Fontdeglòria, X. Pekín cree que la Casa Blanca quiere frenar su desarrollo tecnológico. “El País” (7-IV-2018).
Mars, A. El Fondo cuestiona las grandes medidas económicas de Trump. “El País” (18-IV-2018). El FMI alerta sobre la rebaja fiscal y el proteccionismo comercial.
Fontdeglòria, X. China se abre al sector del automóvil en respuesta a la presión comercial de Trump. “El País” (18-IV-2018). En unos años los fabricantes podrán producir en China sin tener que compartir la tecnología y los beneficios con socios locales.
Fontdeglòria, X.; Mars, A. EE UU reclama a China reducir el déficit comercial en 200.000 millones. “El País” (5-V-2018).
Martínez Ahrens, J. China y EE UU anulan las subidas de aranceles y evitan la guerra comercial. “El País” (21-V-2018). China se compromete a ayudar en la reducción de su superávit comercial con EE UU.



Opiniones.
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González, Alicia. Del TTIP a la amenaza de guerra comercial. “El País” (8-III-2018). Trump no es un socio fiable para sus aliados.
González, Alicia. La guerra no es el final. “El País” (7-IV-2018).

Krugman, Paul. Lo más Trump que Trump ha hecho nunca. “El País” Negocios 1.688 (11-III-2018). El nefasto proteccionismo comercial.
Krugman, P. Dando tumbos hacia una guerra comercial. “El País” Negocios 1.690 (25-III-2018).
Krugman, P. El arte de hacer aspavientos. “El País” Negocios 1.692 (8-IV-2018). Sobre la guerra comercial con China.

Ontiveros, Emilio. Escaramuzas y guerras comerciales. “El País” (6-III-2018).
Ontiveros, E. ¿Cuánta globalización? “El País” Negocios 1.689 (18-III-2018).

Rallo, Juan Ramón. Aranceles contra China: un tiro en el pie. “El Confidencial” (23-III-2018). EE UU será el principal perjudicado del proteccionismo de Trump.

Stiglitz, Joseph E. La confusión comercial de Trump. “El País” Negocios 1.694 (22-IV-2018).

Vidal-Folch, Xavier. Trump te mete la mano. “El País” (5-III-2018). La política proteccionista de Trump amenaza la economía mundial.